Para realizar bien tu trabajo, te tiene que gustar. Si además, es una labor en la que tratas directamente con personas, la actitud y el interés con el que desempeñas tus tareas son claves para ofrecer un servicio de calidad.

Trabajar como cuidador debería empezar por ser algo vocacional. A diferencia de otros trabajos con mayor orientación hacia aspectos laborales o profesionales, dedicarse a atender a personas mayores, dependientes o con alguna discapacidad requiere dar lo mejor de nosotros mismos. Por eso, además de una necesaria profesionalización, para ser cuidador debe existir de partida una inclinación personal.

En todos los puestos de trabajo se percibe cuando a la persona que lo realiza le gusta o no lo que hace. Si bien todos podemos tener días malos, no debemos olvidar que, habitualmente, una tercera parte de nuestro día, y la mitad de nuestra vida la dedicamos a trabajar. Así que es muy importante para nosotros, para nuestros compañeros, para nuestro entorno, y sobre todo para las personas a quienes dirigimos nuestro servicio, que lo hagamos lo mejor posible.

Desde SoyHogar os invitamos a reflexionar sobre las cualidades que debe tener un buen cuidador, si ya las tenéis o podéis llegar a desarrollarlas y si, más allá de la formación profesional y una orientación laboral sentís esa vocación imprescindible para ser cuidadores profesionales.

En cuanto a su personalidad, un buen cuidador ha de ser paciente, empático, cariñoso, respetuoso, confiable, responsable, alegre, positivo, amable y comunicativo. Sin embargo, debe tener otras características que lo ayuden a mantenerse firme y saber separar la parte personal de la profesional e impedir que le afecten determinadas situaciones que puede experimentar en su día a día como cuidador de personas con determinadas dificultades o al contrario, evitar que cuestiones personales le hagan estar a disgusto con las personas a las que debe cuidar. La asertividad, la capacidad de aislar las situaciones del trabajo y no “llevárselo a casa”, la profesionalidad e interés por formarse continuamente y estar al tanto de avances en su sector, ganas de mejorar y cambiar la sociedad son algunas de ellas.

Algunas de ellas podrían asociarse también a cualidades profesionales, como es el caso de tener formación técnica y profesional específica en atención a personas mayores, de movilización de personas dependientes o con diversidad funcional, conocimientos en cuanto higiene y aseo personal de los usuarios a los que atienden.

Os animamos a ampliar la lista y contarnos vuestra experiencia u opinión al respecto.

 

 

 

 

 

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