En invierno no debe disminuir la actividad física y te contamos por qué.

Los días más cortos, la falta de luz y el frío hacen que nos apetezca más que nunca quedarnos en casa. En el caso de las personas mayores, es fundamental que en esta época la actividad no disminuya, ya que un parón puede repercutir negativamente en el estado de salud.

Estar activo es divertido

Debemos partir de la base de que mantenerse activo es muy entretenido. A día de hoy, hay miles de alternativas que nos permiten plantarle cara al frío y seguir haciendo ejercicio durante estos meses:

  • Actividades de interior: Muchos gimnasios y polideportivos ofrecen actividades de interior adaptadas a los mayores: pilates, gimnasia de mantenimiendo, ejercicios específicos para la espalda… ¡la oferta es enorme!
  • Ejercicios en casa: Por supuesto, si no es posible salir de casa, también se puede realizar una rutina de ejercicios que se pueden practicar sin necesidad de ir a un centro deportivo.
  • Paseos a mediodía: Durante el momento central del día, el sol está más alto y las temperaturas son más agradables. Justo antes o después de comer, podemos aprovechar para salir a dar un paseo y respirar aire puro. Quedar con otras personas es una forma de motivarnos más y que ese paseo sea más ameno.
  • Rutina de tareas: Además de nuestros momentos de ocio, las tareas que realizamos en nuestro día a día también nos ayudan a estar activos: hacer la compra, ir al médico, recoger a los nietos del gimnasio, ¡todo cuenta!

¡Mantén a raya la depresión estacional!

Numerosas investigaciones apuntan a la falta de luz y el frío como dos de los factores que hacen que en esta época del año estemos más bajos de moral. Si aprovechamos las horas del día para movernos, salir de casa y socializar, nuestro estado de ánimo lo agradecerá.

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