Activos, inquietos, independientes y conectados. Así son hoy las personas mayores en nuestro país. Hace tiempo que se acabó el paradigma que igualaba la jubilación con el retiro y, casi sin solución de continuidad, con la dependencia.

Es verdad que en nuestro país solo 31.000 personas mayores de 65 años optan por continuar trabajando frente a 9 millones de pensionistas. Pero esa condición tiene poco que ver con un estilo de vida pasiva.

Las personas que envejecen en el siglo XXI se enfrentan a nuevas realidades que, como recoge el estudio realizado por la Obra Social La Caixa, un mayor nivel educativo, una mayor predisposición al uso de las nuevas tecnologías, una mayor oferta para el desarrollo de una vida activa tanto desde el aspecto físico como intelectual así como una preferencia casi absoluta por opciones de vida más autónomas, frente a la dependencia de los hijos que dominaba en generaciones anteriores.

Si observamos la foto sociológica de la tercera edad en España descubrimos una imagen tan esperanzadora como preocupante. Nuestro país es el segundo de la OCDE con una mayor esperanza de vida, especialmente entre las mujeres, y atendiendo a la realidad de la natalidad, se calcula que en el 2050 el 40% de los españoles tendrán más de 65 años, casi el doble que la actual.

Sin embargo, durante la última década ha aumentado de forma significativa la autonomía de las personas mayores. Es más, cada vez son más las personas en las décadas de los 60 y los 70 años que vuelven a hacerse cargo de menores de edad e incluso cuyos hijos siguen conviviendo con ellos o vuelven a hacerlo por diversos motivos. Hoy, más de la mitad de los mayores de 65 años no tienen ningún tipo de dependencia funcional, ni para el cuidado personal, ni para las tareas domésticas ni para la movilidad según la Encuesta Nacional de Salud.

Una circunstancia que implica que la opinión de las personas mayores sobre los cuidados que van a recibir debe ser tenida en cuenta más que nunca. Son ellos los que van a poder decidir cómo afrontar el envejecimiento, con más opciones a su alcance y un acceso a la información mucho mayor que ayudará sin duda a la toma de decisiones.

Los mayores de nuestro país señalan la familia como la opción principal de apoyo emocional, pero prefieren vivir solos o en centros especializados en personas mayores y se vislumbra una tendencia cada vez mayor hacia opciones de vida compartida con amigos.

Precisamente por eso, la dignificación y la ética de los cuidados, la bioética, el fomento de la autonomía y el respeto a las opciones personales presiden hoy las relaciones de todos los trabajadores del área de mayores de la Fundación Rey Ardid que ofrece más de 4.000 plazas en residencias y centros de día de Aragón. Una concepción que, además, dio origen al servicio de atención a domicilio Soyhogar con el objetivo de respetar al máximo las preferencias de las personas mayores que sitúan su propia casa como el lugar en el que quieren vivir.

Sin duda, el envejecimiento es uno de los grandes retos del siglo XXI pero representa asimismo una oportunidad individual y social. ¡Vamos a aprvecharlo!

 

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